Día mundial del ACV: cómo prevenirlo, y cómo detectar cuando ocurre

La prevención y rehabilitación de los ataques cerebro vasculares, primera causa de discapacidad en Argentina y el mundo cuando ocurren después de los 60 años, y una de las principales causas de muerte, son los ejes centrales de la campaña de concientización que lanzaron las organizaciones médicas especializadas, en el marco del Día Mundial del ACV, que se celebra este domingo.

"Nuestra misión es dar a conocer de qué tratan los accidentes cerebrovasculares, que son una endemia. Incluso se prevé que la mayor cantidad de ACV se va a dar en las regiones emergentes porque los países desarrollados están llevando a cabo políticas fuertes de prevención", señaló el médico e investigador Máximo Zimerman.

El ACV es la primera causa de discapacidad en mayores de 60 años, personas que están activas, e incluso se producen en forma prácticamente pareja en hombres como mujeres, indicó el experto, jefe de la Clínica de ACV y de Neurorehabilitación del Instituto de Investigaciones en Neurociencia de Buenos Aires.

De esta forma, Zimerman destacó la importancia de la atención médica inmediata cuando se produce un ataque cerebrovascular, identificando los signos y precisó que "las tres primeras horas son fundamentales porque se pueden reducir considerablemente las posibilidades de muerte y discapacidad".

Los principales indicios para detectar un ACV y las posibles consecuencias

Los signos que se presentan en forma brusca y que permiten sospechar que una persona está teniendo un ACV son:

  • Debilidad o falta de sensibilidad en la cara ó un brazo, que puede o no acompañarse con debilidad en la pierna del mismo lado.
  • Alteraciones del habla, ya sea por no comprender, no poder expresarse correctamente.
  • Alteraciones visuales: pérdida de la visión de un ojo o los dos, ó visión borrosa.
  • Alteraciones del equilibrio y la coordinación de los movimientos.
  • Dolor de cabeza muy intensa y súbita.
  • Mareos; vértigo; o dificultad para caminar.

Los accidentes cerebrovasculares suelen ser fenómenos agudos que se deben principalmente a obstrucciones que impiden que la sangre fluya hacia el cerebro.

Zimerman precisó que en Argentina se produce un ataque cerebrovascular cada cuatro minutos y que nueve de cada 10 pacientes padecen algún grado de discapacidad posterior, pero desmitificó la idea generalizada de que las secuelas que deja un ACV son irreversibles, al enfatizar que "siempre existe la posibilidad de la rehabilitación" y recuperar mucho de lo perdido, e incluso "un paciente con secuelas puede llegar a mejorar años después del evento con un programa especializado de rehabilitación".

Un ACV puede afectar la motricidad, la sensibilidad, el habla, el lenguaje, la deglución, la vista, las funciones cognitivas y el ánimo, entre otras consecuencias, en tanto "el 18 por ciento de las personas que sufrieron un episodio vuelve a padecer otro después del primer año, por lo que es muy importante ver cuáles fueron las causas que produjeron el primero para prevenir otros ataques y poder lograr una recuperación de los síntomas que padece", señaló el especialista.

En este marco, resaltó que la neurorehabilitación debe estar encaminada a la re-adquisición de las destrezas perdidas, "por eso el aprendizaje y la neuroplasticidad ocupan un rol preponderante", y resaltó que debe haber un trabajo multitudisciplinario por las distintas áreas que puede afectar.

En este plano están comprometidos neurólogos, kinesiólogos, fonoaudiólogos, nutricionistas, psiquiatras, psicólogos, fisiatras, terapistas ocupacionales, neuropsicólogos y musicoterapeutas, que son quienes deciden qué tratamiento de rehablitación es el indicado en cada momento y para cada caso, confeccionando así un "traje a medida" para cada paciente.

Con respecto a los datos sobre los porcentajes de mortalidad a causa de un ACV, Zimerman señaló que si bien no hay estadísticas "en el país y Latinoamérica" que revelen el estado de situación de esta problemática, aclaró que distintos estudios son coincidentes con ubicar el ACV como la segunda causa de muerte después de los 60 años.

Qué hacer ante la presencia de alguno de los síntomas

Ante la presencia de algún síntoma de ACV es importante llamar inmediatamente a la ambulancia o acudir rápidamente a un centro de salud especializado. Es importante consultar si los síntomas desaparecieron ya que el riesgo de volver a sufrirlos es muy alto en las primeras horas.

Existe tratamiento para el ACV isquémico agudo a través de infusión de medicación endovenosa para intentar revertir o minimizar los síntomas de un ACV (trombolíticos) dentro de las primeras cuatro horas de aparecidos los síntomas, y por eso es indispensable la consulta inmediata. En algunos casos si se logra identificar un coagulo o trombo también se puede intentar "destapar" la arteria con un cateterismo dentro de las primeras seis horas (trombectomía mecánica).

Los hábitos saludables para prevenir un ACV

La gran mayoría de los pacientes tiene factores predisponentes o "factores de riesgo" que al tratarse disminuyen la chance de que un paciente tenga un ACV o un infarto cardíaco.

Para prevenirlo es necesario:

Evitar la hipertensión manteniendo la presión arterial por debajo de 140/90.

Reducir el colesterol y el azúcar (diabetes) con controles periódicos con el médico de cabecera.

Mantener un peso saludable.

Realizar ejercicio de manera moderada, por ejemplo, caminar 30 minutos por día, disminuye el riesgo de tener un ACV.

Comer dieta rica en verduras, frutas y pescado con menor consumo de carnes rojas, embutidos y frituras.

Evitar el cigarrillo.

Consumo moderado de alcohol: máximo una medida por día (200ml de vino, un porrón de cerveza).

Evitar el consumo de drogas ilegales: especialmente cocaína y drogas endovenosas como la heroína.

Arritmias: la fibrilación auricular, un tipo particular de arritmia que produce coágulos es causante de un 20-30% de los ACV isquémicos.

Oclusión de arterias carótidas y cerebrales: las placas de ateroma o colesterol pueden ser causas de ACV.

ACV o accidente isquémico transitorio (AIT) previo.

Saber cuáles son los síntomas de un ACV y actuar rápidamente.

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