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Denuncian detenciones de carreros que se niegan a entregar sus caballos

carro con caballo

Entre el martes y el miércoles de esta semana, al menos cinco carreros fueron detenidos al resistirse a que le quiten sus carros y caballos, que por Ordenanza están prohibidos desde el 1º de mayo, cuando comenzó a regir el fin de la tracción a sangre en toda la ciudad, según afirmaron desde la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (Ctep), quienes denunciaron los casos y pidieron a la Municipalidad de Rosario una solución al conflicto.

En diálogo con Rosarioplus.com Victoria Clerici, representante de la Ctep, dio detalles acerca de las tensas situaciones que se vienen sucediendo entre los recolectores informales, agentes municipales y la policía. "Control urbano está realizando una serie de operativos, apoyados por efectivos policiales, para sacarle los caballos y los carros a la gente que los tiene como único modo de subsistencia. Esto genera situaciones de mucha angustia y tensión entre los trabajadores, que se resisten y son detenidos bajo la figura de 'desacato a la autoridad", explicó.

En uno de los casos, una familia se trasladaba en un carro cuando, en un operativo de Control Urbano, en la intersección de las calles Quintana y Avellaneda, fueron interceptados y se les secuestró el caballo y el carro. Como se resistieron a entregarlos, las fuerzas policiales que ya estaban en el lugar se llevaron detenidos a los cuatro integrantes de la familia: tres mujeres, una de ellas embarazada, y un hombre mayor. 

Clerici advirtió que "luego (los carreros) son soltados, porque no hay motivos para mantenerlos detenidos, pero ya no tienen sus herramientas de trabajo. Sin embargo todo, el caballo también, se los devuelven a los días porque no se pueden quedar con la propiedad privada de las personas, pero en el 'mientras tanto' esa familia se quedó sin trabajar". "Es un gasto de recursos económicos y humanos increíble", concluyó.

Cuestionamientos

Desde Ctep, cuestionan principalmente la implementación de la ordenanza que, según asegura Clerici, "primero establece un reordenamiento de los recolectores informales contemplando las rutas de trabajo, el precio, sistemas de venta, entre otras cosas, para luego poder darle fin a la tracción a sangre".

"Este reordenamiento jamás sucedió, se les ofreció una alternativa a aquellos que querían cambiar de actividad, pero jamás se habló de repensar el trabajo de los recolectores informales sin el uso de los caballos", agregó.

"A quienes querían cambiar sí se les ofrecía, una vez entregado el carro y el caballo, un cheque de dos mil pesos a cobrar en 15 días y un segundo cheque con el mismo monto a los siguientes quince días de cobrado el primero. Luego se estipulaban una serie de reuniones en que personal de desarrollo social los visitaban y evaluaban en qué actividad podían ser capacitados de acuerdo a sus intereses" detalló.

Además agregó que "esta serie de acciones funcionó en muy poco casos" y a su entender "estuvo muy lejos de ser una política pública profunda para integrar al conjunto de los recolectores informales. De este modo lo único que se está logrando es hacer más miserables a los más miserables de la ciudad".

También cuestionó que se trate, como aseguran desde el municipio, de "un núcleo duro de pocos carreros que se resista a cambiar. El Municipio se maneja con un censo del 2012, lo cierto es que la actividad va en aumento y más en este contexto de crisis en que la gente está perdiendo su trabajo". 

 

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