Los policías que persiguieron y mataron a dos inocentes tienen quienes los defiendan

La Fiscalía detalló pruebas contra los 18 policías que la mañana del 23 de junio participaron en la persecución y balacera que terminó con las vidas de dos jóvenes en Arijón y Callao. Están imputados pero las familias de los uniformados salieron a rechazar las evidencias. Se manifestaron en Tribunales hablando de injusticia, de buenos y malos

Familiares de los 18 policías que participaron en la persecución y en el doble crimen de David Campos (28 años) y Emanuel Medina (32) la mañana del 23 de junio en Callao y Arijón, se manifestaron en la puerta de Tribunales provinciales para rechazar las imputaciones y las detenciones de los mismos en la causa. En un momento en que la Justicia avanza contra la violencia institucional, este grupo planteó teorías negacionistas al respecto.  

Impulsadas por la defensa de 16 de los 18 efectivos del Comando Radioeléctrico y de la Policía de Acción Táctica imputados por encubrimiento y uno por homicidio, unas 60 personas entre familiares y allegados se acercaron este martes a la esquina de Moreno y avenida Pellegrini al entender que las detenciones son injustas porque -entienden- no existen elementos suficientes para privarlos de la libertad, según fundamentan. El resultado de los peritajes que ya tiene en su poder el fiscal de Homicidios Adrián Spelta no les consta este entorno de los involucrados.

La mayoría de los manifestantes que decidieron entrar en la escena pública evitó con indiferencia a la prensa, y sólo unos pocos accedieron a hablar con periodistas. Las frases demostraban la lógica de dividir entre buenos y malos, que a su vez plantea que los derechos civiles son para algunos pocos, no para todos. En esta línea, dijeron que los policías son los buenos y los delincuentes, los malos. Que no hay grises. Que los excesos de los policías no les constan.

“¿Quién tiene más valor, un delincuente o quienes defienden a la gente? No puede ser que los delincuentes tienen todos los derechos del mundo y la policía ninguno. Si hay justicia debe ser para los buenos, y para los malos que queden adentro. Nada más”, expresó una señora con una cartulina en la mano que confesó ser cuñada de uno de los imputados.

“En el caso Casco, por ejemplo, se basan en testimonios de detenidos que sabemos que odian a la policía. Y por ese testimonio hay cinco policías de Asuntos Internos detenidos injustamente”, opinó otra señora que dijo se amiga de uno de los implicados.

Vale aclarar una vez más que Emanuel Medina y David Campos -perseguidos y fusilados el 23 de junio en Callao al 5700- no habían cometido delito alguno cuando un tropel de policías se lanzó a su captura y tiroteo por haber desobedecido un control vehicular. No obstante, en la escena del doble crimen, las víctimas aparecieron con armas plantadas a su lado. El fiscal comprobó luego que eso había sido una adulteración de la escena. Los únicos que habían estado desde el minuto cero eran, precisamente, los policías que ahora están imputados y que esta mañana fueron defendidos por este grupo de personas.

Reclamaron la libertad de los uniformados (Rosarioplus) 

Todos en el grupo de manifestantes descreen de las evidencias de la Fiscalía. En el acto hasta plantearon alguna teoría conspirativa contra la fuerza policial sin muchos argumentos. Lo cierto es que la reconstrucción que hizo Fiscalía no deja lugar a dudas. “Hubo un fusilamiento y luego la adulteración de la escena para incriminar a dos inocentes”, dijo taxativo el fiscal de Homicidios, Adrián Spelta.

En los peritajes se descartó el fuego cruzado, se determinó que algunos policías dispararon sin motivo, otros adulteraron la escena para entorpecer la investigación intentando simular un enfrentamiento y luego todos memorizaron la “versión oficial” para encubrir a los uniformados responsables e incriminar a las víctimas.Antes de realizar una recorrida hasta llegar a las escalinatas de Tribunales por calle Balcarce, se levantaron carteles, pancartas y alguna que otra bandera nacional. #Todos somos azules, era la consigna común. El corolario fue el himno nacional cantado a cappella como suele apropiarse en este tipo de manifestaciones. 

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