La data económica: el 70 a la cabeza

Los números y los economistas nos llevamos muy bien. Nos gustamos y a veces nos olvidamos del resto de los mortales. Ahí empiezan los problemas. Los números conforman un terreno en el cual nos sentimos seguros y nuestras ideas se pueden quedar tranquilas si encuentran un guiño de alguna cifra que les dé la razón. Una profesora de Estadística en la facultad nos decía: “Ustedes, los economistas, son capaces de torturar un número hasta hacerlo confesar”. Valga esta introducción como un pedido de disculpas anticipado por el contenido de esta nota.

Gran parte del trabajo del economista consiste en buscar un conjunto de datos que reflejen la realidad que uno quiere estudiar. Una vez hallados esos datos, empieza otro trabajo diferente que consiste en realizarle una serie de preguntas (si, como un interrogatorio). No todo dato puede responder cualquier pregunta: si le preguntamos a “un 2% de inflación” cómo le fue a la industria, no lo va a saber responder.

Preocupados por lo ocurrido durante 2016 con un segundo semestre “que no fue” lo que se esperaba, aparecieron unos datos que dijeron algo interesante. Por diferentes estadísticas ya sabíamos que había caído el consumo, y por oficio, sabíamos que si cae el consumo, no hay chances de que la economía remonte. Para analizar por qué cayó el consumo, fuimos a medir cuánto cayó el ingreso de quienes más consumen, es decir, de los trabajadores.

Para no errarle tomamos unos datos sobre el “empleo privado registrado”, cuya construcción es muy sólida ya que se elaboran a partir de declaraciones fiscales de todas las empresas. Allí apareció el número que nos llamó la atención: durante el segundo semestre de 2016, descontando los efectos que la inflación produce sobre los valores, el sector privado pagó a sus trabajadores registrados 70 mil millones de pesos menos que en el segundo semestre de 2015.

Por supuesto, si a esto se le suma la pérdida de poder de compra de los trabajadores estatales, los  pasivos (jubilados) y de los que realizan sus labores bajo modalidades informales, la pérdida de ingresos disponible para consumo alcanza de sobra para explicar por qué no tuvimos el segundo semestre prometido.

Pero, había algo más en el dato hallado: 70 mil millones. De algún lado nos sonaba ese número.

70 mil millones es la misma cifra en la que se calculó la condonación del gobierno de la deuda del correo argentino.

También, 70 mil millones fue lo que dejaron de pagar durante 2016 los grandes exportadores gracias a la eliminación y reducción de las retenciones que, al mismo tiempo que beneficiaba a los sectores concentrados de nuestra economía, desfinanciaba al mismo Estado.

Hallado el número de la suerte, sólo queda elegir cuánto apostar.

 

 

 

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