Comenzó el parate en General Motors Alvear que tiene en vilo a 600 trabajadores
Desde este martes la planta de General Motors en Alvear frenó su producción debido a la caída de las exportaciones hacia Brasil, lo que deja en suspenso el futuro de 600 empleados. Esta decisión, que se extenderá hasta el 14 de abril, ocurre en medio de una crisis para la industria automotriz argentina, afectada tanto por la baja demanda internacional como por la creciente competencia de autos importados.
La empresa acordó con el sindicato de mecánicos SMATA que los trabajadores suspendidos recibirán el 75% de su salario bruto mientras dure esta medida. No obstante, la preocupación entre los empleados va en aumento. “No estamos tranquilos porque esto no es bueno. Con la devaluación de Brasil, les conviene producir allá”, advirtió Sergio Gazzera, líder de SMATA.
El parate en la producción no solo impacta a la planta de General Motors, sino también a toda su cadena de proveedores, quienes dependen del ensamblaje del modelo Tracker, el único que se fabrica en Alvear.
Esta suspensión de actividades no es un hecho aislado. En lo que va de 2025, las exportaciones de autos argentinos a Brasil dismimnuyó un 30%, según datos de la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA). La política económica del gobierno de Lula Da Silva, que aumentó la tasa de interés para controlar la inflación, afectó el financiamiento de los autos, reduciendo así la demanda en el principal mercado de exportación de Argentina.
A principios de este año, General Motors ya había lanzado un plan de retiros voluntarios con el fin de reducir su plantilla, desvinculando a unos 300 empleados. Ahora, la suspensión de la producción aumenta la incertidumbre sobre la estabilidad laboral dentro de la empresa.
Un antecedente reciente es el año 2024, cuando la automotriz tuvo que enfrentar diversas interrupciones en su producción debido a problemas con el suministro de piezas y la baja demanda. En ese entonces, la empresa redujo su pronóstico de fabricación anual de 430.000 a 330.000 unidades, aunque luego logró una leve recuperación.
Además de la situación con Brasil, la industria automotriz argentina se enfrenta a otros retos, como el aumento de la importación de vehículos chinos a precios más competitivos. “Los trabajadores ven que la situación no mejora y saben que lo que está pasando no es una buena señal”, analizó también Gazzera.